martes, 18 de septiembre de 2012

Gineta atropellada

Rabia me da que prácticamente todas las entradas del blog acerca de mamíferos versen sobre animales muertos...Pero bueno, como la mayor parte de ellos son nocturnos o crepusculares y muy difíciles de observar en libertad, y las carreteras ofrecen por desgracia un suministro continuo. En particular en Salas y Tineo, como en los concejos adyacentes, es especialmente desgraciado el corredor del Narcea.

En esta carretera, como ya he comentado otras veces, la principal víctima es la marta, de la que este año he contabilizado 7 atropellos. Pero en ocasiones se observan especies diferentes, como otros mustélidos (nutrias o turones), cánidos (zorros) y una nueva que no había visto hasta la semana pasada, una gineta Genetta genetta.


Un carnívoro inconfundible, precioso, con ese pelaje gris y negro que le sirve para camuflarse y pasar desapercibido entre las sombras de la noche, porque la gineta es sobre todo un cazador nocturno. Perteneciente a la familia de los vivérridos, de la que parece ser el único representante ahora que el meloncillo se ha cambiado de equipo, y originario de África, parece que introducida por el hombre en nuestras latitudes. Si hasta ahora se aceptaba que habían sido los árabes, ahora parece que puede remontarse más en el tiempo y que fueron los romanos los primeros responsables. En todo caso, se ha adaptado perfectamente, y presenta una distribución continua por la Península Ibérica y el sur de Francia.


En Asturias se encuentra en todo tipo de ambientes, aunque parece precisar la cercanía de ambientes rocosos o de arroyos. No es frecuente, aunque tampoco rara. Su periodo reproductor es largo, ya que el celo comienza en enero, y la emancipación de los jóvenes tiene lugar a finales de verano, en agosto y septiembre. Es precisamente este hecho, y la necesidad de buscar nuevos territorios, lo que vuelve a estos animales jóvenes más vulnerables, y el que yo encontré el otro día responde plenamente a este hecho. Una joven gineta que no podrá desarrollarse, un esfuerzo de 8 meses desperdiciado.


El animal lo localicé en el tramo de carretera entre Soto de los Infantes y el embalse de la Ribera. Con la pena que me da que estos preciosos animales además de atropellados acaben hechos un cromo, aplastados contra el asfalto y con todas las tripas fuera, tras documentar el atropello lo aparté al margen de la vía. Allí, al menos, tal vez sirva de alimento a los carroñeros.

3 comentarios:

  1. que pena...por aquí bastantes erizos también, que rabia da!

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    1. Buf, lo de los erizos da para escribir un tratado...

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  2. Habría que hacer un censo de puntos negros. Hay un tramo de autopistas entre el cruce con el aeropuerto y el puente del Nalón donde este verano he visto muertos además de gatos, al menos dos ginetas y dos martas.
    Y la entrada de Oviedo es un cementerio de lechuzas

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