Con el avance del invierno y la mejoría del tiempo van despertando muchas especies de su hibernación, entre ellas la babosa negra o llimiagu, Arion ater, de las que he visto algún ejemplar estos días en los prados y pastizales de Tineo y Salas. Las babosas hibernan bajo tierra, y son parientes cercanos de los caracoles, sin concha, aunque en esta especie se puede ver un vestigio de concha al final de la cola.
Las babosas como tantos invertebrados son una parte fundamental de las cadenas tróficas. Se alimentan en general de vegetales, aunque también pueden comer carroña. A su vez, entran dentro de la dieta de algunos mamíferos, como los erizos, y de varios reptiles como los lagartos, esculibiertos, etc.
Tineo y Salas ocupan la mayor parte del área centroccidental asturiana. Vertebrados en torno al río Narcea, su relieve se articula en torno a un gran conjunto de sierras y altiplanicies de mediana altitud. Presentan un conjunto faunístico representativo de la Asturies interior, entre la costa y la alta montaña de la Cordillera Cantábrica.
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lunes, 21 de febrero de 2011
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