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jueves, 20 de octubre de 2011

Más sobre corzos

La vida de un joven corzo llega a su fin, de manera prematura y dramática, un nuevo animal atropellado en el corredor del Narcea, hace unos días, cerca de Bárzana, en el concejo de Salas.



Como ya digo, me parece un joven por el tamaño. Los partos de las hembras de corzo tienen lugar a finales de la primavera, y la cría se queda  junto a la madre por el plazo de un año, hasta que tiene lugar el parto siguiente. Tras independizarse, las hembras jóvenes suelen permanecer cerca del territorio materno, mientras que los machos se dispersan buscando nuevas áreas. Tal vez fuese lo que trataba de hacer nuestro pobre corzo, y por ello estaba cruzando la carretera.


Entre las formas de reconocer a los corzos está el estudio de sus huellas, como ya comenté en una entrada anterior
y también la detección de sus excrementos. Los que yo he encontrado suelen estar en pequeños montones, muy juntos  y sueltos unos de otros, entre la vegetación por donde transitan.  Pueden confundirse, por ejemplo, con los de oveja, aunque por regla general estos aparecen mucho más dispersos, y si forman montón están muy pegados entre ellos.

Excrementos de corzo

Excrementos de oveja

Los excrementos de corzo tienen forma de grano de café, con un extremo puntiagudo y el otro redondeado, son alargados (14x6 mm), negros y brillantes.  Los de oveja son similares, aunque más cilíndricos y no tan brillantes.

Excrementos de corzo

Excrementos de oveja

jueves, 23 de diciembre de 2010

rastros en el barro

Una de la mejor forma de detectar la actividad de los mamíferos, dado que resultan por lo general animales difíciles de observar, es localizar sus rastros, en especial excrementos y huellas. Así ocurre con el corzo y el jabalí, dos de las especies más abundantes en los concejos de Salas y Tineo, al igual que en el resto de Asturias.

Aquí tenemos sus huellas en una zona con abundante barro, un sustrato muy adecuado para la impresión de las pisadas, en la del jabalí son apreciables las pezuñas delantera y posterior, aunque no siempre aparecen marcadas estas últimas.

Por su parte las huellas de las pezuñas del corzo marcan sus pezuñas con una característica forma de corazón invertido, y no miden más de 4 cm, claramente más pequeñas que las de sus parientes los ciervos.